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DEDOS EN EL ENCHUFE

Por el 23/07/2020

¡Ay mi amor por favor! En todos lados dale, que dale, que dale con la cantinela del espionaje macrista, ¿no se dan cuenta que no existe tal cosa? Lo dijimos una y mil veces, Mauricio es incapaz de algo así.

Todo este circo armado por el gobierno no es mas que una cortina de humo, una pantalla, una burda distracción para que no nos fijemos en lo que verdaderamente importa: la negociación de la deuda, la cantidad de contagios por coronavirus que siguen subiendo y los dichos de Santoro sobre la supuesta “luxación” de codo de Pato culpa de la botella.

Día a día vemos como siguen metiéndole fichas a la causa de espionaje, están tratando de buscar pruebas y justificaciones de mil maneras para poder meter la mayor cantidad de funcionarios macristas en cana, incluyendo a Mauricio. La Thelma y yo estamos de acuerdo en que con evidencia se puede probar cualquier cosa, y eso habla de la falta de imaginación a la hora de abordar ciertos asuntos.

Pero volviendo a la verdad sobre el caso, Mauricio no espiaba a nadie per-se como se anda diciendo, lo único que hacía era controlar que no nos hiciéramos daño. Es como cuando los padres empiezan a adecuar la casa porque tienen un hijo pequeño. Cubren las puntas de los muebles, ponen rejas en las escaleras y para evitar que el negrito meta los dedos en el enchufe les ponen unas tapitas.

Si nos ponemos pillos a la hora de ver las cosas podemos llegar a ver que todo lo que hizo Mauricio para protegernos de nosotros mismos está en una zona gris, como la dimensión desconocida, pero era por nuestro bien.

Acuerdense cuando dijo que si se ponía muy loco podía hacernos mucho daño, bueno espiándonos un poco y escuchándo algunas cosas de manera cuasi-legal era una buena forma de mantener la cordura.

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